Las mejores Piscinas Naturales de Zaragoza hoy
Analizamos el caudal, la calidad del agua y la meteorología para mostrar las mejores piscinas naturales de Zaragoza según el tiempo de hoy. El ranking se actualiza a diario.
Zonas de baño en Zaragoza
Aunque domine la estepa, Zaragoza esconde pozas de agua cristalina sorprendentes: ríos como el Arba de Luesia, el Manubles o el Aguasvivas excavan cascadas y piscinas naturales en las Cinco Villas, la Sierra de Santo Domingo o los cañones prepirenaicos. Oasis de bosque de ribera en pleno paisaje aragonés.
Son aguas de sierra, frescas incluso en verano, con caudal que depende de las lluvias; el paraje más famoso está protegido y regula el acceso en temporada. Échale un vistazo antes de salir: la valoración del comienzo de la página se rehace a diario.
Información sobre las piscinas naturales de Zaragoza
La joya es el Pozo Pígalo, en Luesia (comarca de las Cinco Villas): el río Arba de Luesia forma, en plena Sierra de Santo Domingo, una amplia poza de aguas turquesa encajada entre dos paredes de roca, con varios saltos y cascadas, rodeada de pinares y hayedos. Es paisaje protegido y Zona de Especial Protección para las Aves, así que el acceso se regula en verano y se llega por unos ocho kilómetros de pista de tierra —mejor a pie—; hay camping y merenderos cerca.
El propio río Arba dibuja más pozas río arriba, menos concurridas: siguiendo una ruta fluvial de poco más de cinco kilómetros desde el Pígalo se llega a la poza de Santa María, una gran piscina de unos 25 por 15 metros perfecta para nadar, y a otros remansos como el del Trampolín, alternando paseo y baño a la sombra del bosque de ribera.
En la comarca de Calatayud, el Pozo de los Chorros de Bijuesca ofrece un salto de agua de un par de metros sobre una poza rodeada de chopos y fresnos, con una fuente de 28 caños al lado; y en el Campo de Belchite, el río Aguasvivas rompe la estepa formando un estrecho cañón con otro Pozo de los Chorros, un oasis inesperado. Como curiosidad, el antiguo balneario de Tiermas asoma cuando baja el embalse de Yesa.
De junio a septiembre las pozas están en sazón, con el agua fresca de sierra. Hacen falta escarpines para las piedras, respetar escrupulosamente el aparcamiento regulado y el aforo del Pozo Pígalo —con fuertes multas fuera de las zonas marcadas— y tener cuidado con los saltos y la profundidad.
Mejores pozas por zona
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