Las mejores Piscinas Naturales de Burgos hoy
Analizamos el caudal, la calidad del agua y la meteorología para mostrar las mejores piscinas naturales de Burgos según el tiempo de hoy. El ranking se actualiza a diario.
Zonas de baño en Burgos
Burgos no tiene costa, pero le sobran rincones de agua: cascadas de película, pozas turquesa sobre roca caliza, piscinas fluviales acondicionadas en los pueblos y lagunas glaciares de alta montaña. De Las Merindades al valle del Rudrón, la provincia esconde algunos de los parajes de baño más bonitos del norte de la meseta.
Casi toda el agua baja de la sierra, así que es fría incluso en verano, y el nivel de los ríos depende de las lluvias. Conviene además fijarse en dónde está autorizado el baño, porque algunos parajes se protegen. La clasificación superior recoge cada jornada el estado de todas ellas.
Información sobre las piscinas naturales de Burgos
El rincón más fotografiado es Orbaneja del Castillo, en el Valle de Sedano: un pueblo medieval de casas de piedra por el que cae una cascada desde la Cueva del Agua, formando aguas abajo una escalera de pozas turquesa sobre toba caliza antes de verterse al Ebro. Es uno de los pueblos más bonitos de España, pero conviene saber que en esas pozas tobáceas el baño está muy restringido para proteger un paraje frágil; hay que bañarse solo donde esté habilitado.
Para darse un buen chapuzón, la cascada de Pedrosa de Tobalina —la Cascada del Peñón, en Las Merindades— es un clásico: unos cien metros de ancho de agua del río Jerea que en invierno impresionan y en verano se calman formando una poza mansa, apta para el baño. Y en el valle del Rudrón, el Pozo Azul de Covanera es una poza profunda y muy fría cuyas aguas emergen de una gruta, célebre además entre los buceadores de cuevas.
Los amantes de la montaña tienen su recompensa en el Parque Natural de las Lagunas Glaciares de Neila, donde, cerca de los 2.000 metros, el arroyo forma Las Calderas: un rosario de cascadas y pozas verdosas al que se llega tras una buena caminata. Y en los pueblos hay piscinas fluviales acondicionadas y autorizadas, como las del río Trueba en Espinosa de los Monteros o el tramo del Nela en Villarcayo, con merenderos y zonas de paseo.
De finales de junio a septiembre, con los caudales ya bajos, el agua se vuelve más amable y llega el momento del baño. Aun así sigue fresca, y conviene comprobar tanto el estado del río como si el baño está permitido en cada punto, ya que algunos de los parajes más bellos están protegidos.
Mejores pozas por zona
Esta aplicación necesita JavaScript para mostrar el ranking interactivo.