Las mejores Piscinas Naturales de Ávila hoy
Analizamos el caudal, la calidad del agua y la meteorología para mostrar las mejores piscinas naturales de Ávila según el tiempo de hoy. El ranking se actualiza a diario.
Zonas de baño en Ávila
Ávila es, para muchos, el paraíso del baño de interior de la mitad sur: la Sierra de Gredos está surcada por gargantas de agua limpísima que, al bajar de la montaña, forman charcas, pozas y piscinas naturales a decenas. Del valle del Tiétar al alto Tormes, casi cada pueblo serrano tiene su rincón de baño.
Son aguas de alta montaña, transparentes y frías —a veces heladas incluso en agosto— y su nivel depende del deshielo y de las tormentas de verano. Antes de salir conviene mirar el caudal y los avisos, y arriba encontrarás cada garganta puntuada al día.
Información sobre las piscinas naturales de Ávila
La más famosa es la Charca de la Nieta, en Piedralaves: una gran piscina natural formada al represar la Garganta del Nuño Cojo, con una zona honda para nadar y otra somera para los niños, unidas por una pequeña cascada. Tiene servicios poco habituales en estos entornos —duchas, aseos, amplio aparcamiento gratuito e incluso socorrista en temporada—, además de la clásica roca desde la que se lanzan los más atrevidos; los fines de semana de agosto llega a llenarse.
En Candeleda, a los pies del Almanzor, la Garganta de Santa María y sus alrededores concentran otro puñado de clásicos: los charcos Carreras y Palomas en el propio casco y, sobre todo, la piscina natural de El Raso, en el Área Recreativa de Los Riveros, una de las más conocidas de Gredos, con playa de acceso, aparcamiento, restaurante y merenderos, y aguas algo menos gélidas que las de más altura.
Para quien busca ambiente más salvaje, el alto Tormes ofrece joyas como el Pozo de las Paredes, en Navacepeda, donde el río corre encajado entre paredes de roca bajo un viejo puente de piedra, o el Charco de los Mozos, en Tormellas, en la Garganta de los Caballeros, con agua tan clara que se ven las truchas. Muchos de estos rincones no tienen servicio alguno: son puro río de montaña.
La temporada va de finales de junio a primeros de septiembre, con julio y agosto en pleno apogeo. Conviene llevar calzado de agua por las piedras, tener en cuenta que en bastantes pozas está prohibido el baño con perro, y recordar que, tras una tormenta, la garganta puede crecer deprisa.
Mejores pozas por zona
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