Las mejores Piscinas Naturales de Asturias hoy
Analizamos el caudal, la calidad del agua y la meteorología para mostrar las mejores piscinas naturales de Asturias según el tiempo de hoy. El ranking se actualiza a diario.
Zonas de baño en Asturias
Asturias es agua por todas partes: ríos que bajan limpios y fríos desde los Picos de Europa y la cordillera, gargantas, 'pozos' excavados en la roca y playas fluviales de color turquesa. Aquí el baño de interior es casi una tradición veraniega, con el verde de los bosques y la montaña siempre de fondo.
El precio de tanta belleza es la temperatura: son aguas de montaña, frías incluso en agosto, y el nivel sube rápido con las lluvias, tan habituales en el Principado. Antes de salir, echa un ojo al caudal y a los avisos: la lista inicial de esta página se rehace cada día.
Información sobre las piscinas naturales de Asturias
La piscina natural asturiana por excelencia es la Olla de San Vicente, en el concejo de Cangas de Onís: una gran poza de agua turquesa de hasta cinco metros de profundidad que el río Dobra ha excavado en la roca, rodeada de piedras blancas y bosque, ya dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa. Se llega en un paseo fácil de poco más de dos kilómetros que remonta el río entre cascadas y remansos —apto para familias—, y su nombre viene precisamente de la forma de 'olla' de la poza. Eso sí: el agua baja directa de la montaña y está helada, algo que en pleno agosto casi se agradece.
Muy cerca, Cangas de Onís y Covadonga añaden el peso de la historia: aquí estuvo la primera capital del Reino de Asturias y se sitúa el arranque de la Reconquista. Los Lagos de Covadonga —Enol y La Ercina—, en plena alta montaña, son más un icono paisajístico y de senderismo que una zona de baño, pero redondean una jornada por el oriente asturiano.
El resto de la provincia esconde rincones para todos los gustos: los pozos y saltos del río Trubia y del Teverga (con las cascadas del Xiblu), las pozas del Cares y el Deva en los Picos, o los remansos del río Sella, célebre por su descenso en piragua. Son tramos naturales, casi todos sin instalaciones, donde la recompensa es el entorno salvaje.
La temporada de baño es corta e intensa: julio y agosto, cuando el agua se vuelve algo más llevadera y el tiempo acompaña. Conviene pisar con cuidado las rocas húmedas y recordar que, tras un día de lluvia, el caudal de estos ríos puede crecer con rapidez.
Mejores pozas por zona
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